Una sesión de reiki puede durar aproximadamente cincuenta minutos en la que el  paciente estará acostado en una camilla, vestido y descalzo. Para la sesión se utiliza música suave, aromas como incienso o esencias y una luz tenue para facilitar la relajación. Se colocan las manos sobre una serie de ubicaciones en el cuerpo llamados chakras que son los centros de energía del ser humano y dejamos que fluya la energía reiki por unos minutos en cada posición. Durante un tratamiento, se siente una relajación profunda, una gran sensación de paz. Muchas personas se quedan dormidas y esto no influye en el resultado final de la terapia. Otras sienten un cosquilleo, calor o frio en diferentes partes del cuerpo según fluye la energía. Otras personas ven colores, experimentan una sensación de “flotar” o sienten emociones que salen a la superficie para ser eliminadas y algunas personas no sienten nada, lo que no quiere decir que la terapia no haga su efecto. Al finalizar la sesión tu nivel de energía vital estará incrementado, lo que te dará fuerzas para seguir con tu vida cotidiana. Te permitirá bajar los niveles de estrés y liberarte de las emociones que no te dejan ser feliz completamente.

Crisis de sanación: una crisis de sanación es un proceso que se activa en nuestro ser, mediante el cual nuestro cuerpo físico libera toxinas acumuladas en nuestros órganos y nuestro cuerpo mental-emocional libera emociones o pone de manifiesto patrones de pensamiento que no son nocivos.

Cada paciente responde al tratamiento de una manera distinta, unos pasarán una importante crisis de sanación y otros sencillamente no notarán nada, esto no quiere decir que no haya hecho efecto el reiki sobre ellos. En los casos de una importante crisis de sanación la persona puede pensar que reiki no sólo no le ha beneficiado sino que le ha ido mal, y es todo lo contrario, ya que en esa crisis se está liberando de todos los bloqueos y energía inservible que tiene su cuerpo.

Estas crisis suelen durar unos dos o tres días y es conveniente que si estás pasando por una de ellas vuelvas a darte una nueva sesión de reiki para ayudar al cuerpo a eliminar todo lo que ya no le sirve. Alguien puede acudir a darse una sesión para curarse una dolencia y al acabar la terapia haber cambiado totalmente de comportamiento, de modo de pensar o de forma de relacionarse con los demás.  Estos cambios se deben al reequilibrio mental y emocional que reiki produce. Toda metamorfosis implica cierto grado de sufrimiento. Mediante reiki se reviven acontecimientos pasados que muchas veces son desagradables y producen sentimiento de angustia, miedo, abandono o rechazo. Manifestar las emociones es necesario para limpiar el alma y liberarla energéticamente, pero da lugar a esas crisis emocionales que llamamos "catarsis".

Algunos de los síntomas que pueden producir estas crisis de sanación son los siguientes:

A nivel mental-emocional: Ira, tristeza, miedo, odio, ansiedad.

A nivel físico: Incremento del sudor, incremento de la orina, incremento de las evacuaciones, dolores de cabeza, dolores que haya tenido en el pasado.

Si usted se da una sesión de reiki y tiene una crisis de sanación, en ningún momento se asuste ni piense que le está yendo mal, sino todo lo contrario, reiki está haciendo su efecto en la totalidad de lo que eres. Recíbela como una bendición y una oportunidad que el universo te brinda para poder retomar tu vida de una manera más sana, más libre y más feliz.

Para más información no dudes en ponerte en contacto conmigo.